¿Qué descubrimientos ha traído este nuevo mapa 3D del clítoris?
Casi 30 años después de que se mapeara la red de nervios del pene (realizado en 1998), un estudio de la Universidad de Amsterdam, liderado por Ju Young Lee, ha hecho lo mismo por primera vez con el clítoris. El estudio se basa en la creación de un mapa 3D completo de los nervios del clítoris, uno de los órganos menos estudiados del cuerpo humano. El estudio usó tomografía computarizada a escala micrométrica con una fuente de rayos X de sincrotrón, revelando troncos nerviosos dentro del glande clitoriano con un diámetro máximo de entre 0,2 y 0,7 mm.
Gracias a este estudio, se descubre que la red nerviosa clitoriana es mucho más compleja y extensa de lo que se creía. Los nervios forman una estructura arbórea de cinco ramas que se extiende no solo por la parte visible del órgano, sino también hacia el monte de Venus y los labios. Se descubre, también, que algunas suposiciones científicas previas eran incorrectas, como la idea de que los nervios principales se debilitaban cerca de la punta del clítoris.
Implicaciones sociales del nuevo mapa 3D del clítoris
Este mapeo total de los nervios del clítoris, publicado por primera vez en 2026, podría mejorar la recuperación de niñas y mujeres que se someten a cirugía reconstructiva tras la mutilación genital femenina. Según la OMS, más de 230 millones de niñas y mujeres vivas hoy en 30 países de África, Oriente Medio y Asia han sufrido esta mutilación. El trabajo también podría servir de base para las intervenciones quirúrgicas destinadas al tratamiento del cáncer de vulva, la cirugía de reasignación de género y las cirugías estéticas genitales, como la labioplastia, cuya popularidad aumentó un 70 % entre 2015 y 2020. No obstante, la versión publicada es una preimpresión y todavía no ha sido certificada por una revisión por pares.
¿Por qué ahora? La herencia sociocultural sexista
La uróloga Helen O’Connell de Melbourne lleva años denunciando que el clítoris «ha sido borrado intelectualmente por la comunidad médica y científica, alineándose con una ignorancia social». De hecho, en occidente, este borrado parte de la herencias socioculturales muy antiguas: desde Aristóteles en la antigua Grecia o Plinio el Viejo en la antigua Roma hasta Freud, quien basó muchos de sus estudios en la sexualidad femenina. En 1905 decretó que el orgasmo clitoridiano era «inmaduro e infantil» y que una mujer sana debía transferir su placer a la vagina.
La ignorancia científica actual sobre la sexualidad femenina no es inocente ni casual, bebe de cientos de supersticiones, mitos y leyendas que han sido escritas por hombres en diversos momentos históricos y territorios. A lo largo de los siglos, especialmente en occidente, la anatomía femenina (además de nuestra subjetividad) se ha concebido como versión defectuosa de la masculina. Por ejemplo, la vagina se concebía como un pene invertido siendo que, además, los ovarios eran testículos internos.
De la vagina dentata al mal olor vaginal promovido por la industria cosmética y farmacéutica
El mito de la vagina dentata, por ejemplo, presente en múltiples culturas, describe los genitales femeninos como un espacio potencialmente hostil y peligroso. Para algunos autores, esa imagen ilustra el temor masculino a la pérdida de poder ante una mujer autónoma: lo que estaba en juego no era una cuestión puramente sexual, sino quién tenía agencia sobre el propio cuerpo. La Iglesia, por su parte, llegó a etiquetar el placer clitoridiano como contra ordinem naturae (contra el orden natural), convirtiendo el único órgano del cuerpo humano diseñado exclusivamente para el placer en un acto escandaloso y peligroso.
Estos mitos y leyendas con sostén biomédico han sido utilizados también por el marketing y la industria de la higiene femenina, la industria farmacéutica y la industria cosmética para promover determinadas actitudes y consumo de productos. Por ejemplo, los productos de gestión menstrual. Pero los productos desinfectantes del hogar como Lysol también se comercializaron para realizar duchas vaginales “y prevenir el olor que nos alejaba de los hombres”.
La solución a los problemas de las mujeres creados por la industria, siempre pasa por consumir productos que esa misma industria crea como solución a esos problemas que ella misma ha generado
Este es un ejemplo de cómo, desde el marketing, se crean problemas para ofrecer soluciones que pasan por el consumo. Y de cómo el cuerpo y la subjetividad de las mujeres es siempre el centro de la diana. Lysol aprovechó la percepción sociocultural de la sexualidad femenina como algo defectuoso y lo combinó con una estrategia aún más perversa: naturalizar el mal olor provocado por las compresas menstruales desechables. Un olor que, en realidad, era consecuencia directa del propio producto. Los fabricantes lo sabían y, en lugar de asumir el error, eligieron afirmar que nuestro cuerpo huele mal por naturaleza. Así que bajo ese precepto, cualquier producto era bienvenido para “desinfectar”, “mejorar”, “arreglar”, “reparar” nuestra naturaleza defectuosa y agradar a los hombres.
¿Entendéis lo perverso de este círculo? Son ellos quienes construyen la ficción (nuestra sexualidad es defectuosa, somos naturaleza que necesita corrección, nuestro cuerpo huele mal). Son ellos quienes crean los productos y los procedimientos para «arreglarnos». Y son ellos quienes deciden que debemos someternos a todo eso para resultarles agradables. El problema, la solución y el juicio: todo en las mismas manos, siempre.
¿Y nosotras? El objeto, siempre. Algo que, además, nos hemos creído hasta el punto de “auto-objetualizarnos” constantemente. Porque no hay mejor victoria para el patriarcado y el capitalismo que nuestra propia participación en él, autoconvencidas de que eso es la verdadera libertad.
¿Cuándo se empezó a hablar del clítoris de una forma más o menos científica?
Volviendo al tema que aquí nos ocupa… Como consecuencia de todos estos escritos socioculturales, biomédicos, etc., hemos heredado diagnósticos de frigidez, histeria… Además, muchísimas mujeres hemos sido socializadas en el mito de los diversos tipos de orgasmos (vaginal y clitoriano), convenciéndonos de que nuestro propio cuerpo funciona mal si no experimentamos uno u otro, en lugar de centrarnos en lo que verdaderamente nos es placentero.
El mismo Freud acabó reconociendo que no entendía la sexualidad femenina, llamándola «el continente oscuro». Sin embargo, su teoría permeó la medicina moderna durante más de un siglo. Por ejemplo, el clítoris no apareció en los libros de texto estándar de anatomía hasta la 38ª edición del Gray’s Anatomy, publicada en 1995. Cuando finalmente entró en el manual, fue descrito simplemente como «una pequeña versión del pene».
Conclusión: el feminismo que no incomoda, es marketing
Conclusión: el feminismo que incomoda no es marketing, es cambio SISTÉMICO
Entre 2013 y 2021, menos de la mitad de los más de 330 estudios médicos sobre genitales publicados se centraron en órganos femeninos. Y este dato se suma a una larga lista de horrores científicos y lagunas de conocimiento que no son inocentes.
Cuando las mujeres tomamos agencia y empezamos a ocupar puestos de poder en los que nuestras decisiones importan para nuestro propio bienestar y calidad de vida es cuando avanzamos en derechos. Y muchas veces, avanzar en derechos significa poner en jaque mate al sistema capitalista y patriarcal.
Algo que, evidentemente, no es marketing, es cambio estructural y sistémico.
Por eso el feminismo incomoda tanto que es redefinido y pervertido una y otra vez por quienes no están interesados en perder esos privilegios económicos y simbólicos. Por aquellos y aquellas iguales no quieren incomodarse, además.
Por eso el feminismo incomoda tanto, TANTO, que los movimientos reaccionarios (esponsorizados por el propio capital) están utilizando su arma más poderosa (la tecnología algorítmica, el marketing y la comunicación) para convencer y arrastrar a las generaciones más jóvenes al deseo, romantización y, como consecuencia, exigencia de la restauración de los roles de género tradicionales en los que las mujeres no tienen ni voz ni voto.
Y esto no lo digo en el sentido figurado, en Estados Unidos ya están alzándose en contra de la 19ª enmienda que garantiza el voto femenino.
Así que, amigas, alcemos nuestra vagina dentata real y efectiva: DERECHOS Y LIBERTADES PARA TODAS.
Bibliografía
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Webgrafía
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